Los celos son un sentimiento de malestar causado por la certeza, sospecha o temor de que nuestra pareja prefiera y quiera a otra persona.

Los celos son un sentimiento de malestar causado por la certeza, sospecha o temor de que nuestra pareja prefiera y quiera a otra persona.

Dentro de ciertos límites, esto puede reflejar una muestra de preocupación y de interés hacia la pareja y ser un reflejo del amor que se experimenta. Es decir, los celos en sí no son anormales ni son resultado de una inmadurez emocional. Ser celoso es una cualidad que permite cuidar de aquello que más quiere una persona para que nadie se lo quite.

Los celos se experimentan ante el temor de sufrir la perdida de una persona. Por eso, la conducta celosa se da en la pareja, pero también en otras formas de amor (los padres con los hijos, en la amistad, sobre todo en la adolescencia).

La mayoría de las personas han experimentado celos en algún momento de su vida. Esto no significa que se trate de personas celosas. Simplemente en alguna ocasión determinada han percibido que una persona por la que experimentaban un especial cariño (pareja, amigos, compañero de trabajo, el jefe…) se está distanciando por otra persona. Como consecuencia, han sentido que estaban a punto de perderla. Es en estas situaciones cuando surgen los celos.

Los celos no son exclusivos de una relación de pareja, eso sí, cuando son patológicos, se experimentan con mayor frecuencia en ésta. El celoso siente celos de la persona querida y tiene celos del «rival» que pone en peligro su relación.

Los celos son un sentimiento que emerge en una persona como resultado de un desmedido afán de tener algo sólo para sí. Su base es la infidelidad (real o imaginaria) de la persona amada. Es una reacción de malestar ante lo que se percibe como una amenaza para la relación de pareja. Los celos están estrechamente relacionados con el sentimiento de propiedad, contribuyen a socavar el respeto a la persona que se quiere, sembrando dudas y pudiendo llegar a generar, en algunos casos, actitudes violentas por supuestas infidelidades actuales o por relaciones pasadas. Los celos patológicos no son una muestra de amor profundo, son la expresión de una idea patológica en la que se confunde el amor con la posesión, en estos casos los celos son una cadena perpetua en la que se condena la relación.

Hay cuatro componentes principales de los celos son:

  • El amor a una persona.
  • El afán de posesión.
  • La fidelidad pactada.
  • Y el desprestigio social de la infidelidad.

El malestar emocional del celoso se refiere a dos aspectos:

  • La pérdida del amor.
  • La aparición de un rival.

La angustia supone un enorme cansancio por la observación y la vigilancia constante, también tienen que disimular esa vigilancia y la ocultación de la ansiedad. Se tiene una memoria selectiva para los sucesos negativos vividos, que es filtrada por un bajo estado de ánimo.

El celoso se siente humillado personal y socialmente ante la posible infidelidad con una tercera persona. El temor a la perdida de una relación querida, así como la vejación personal y el descredito social sufrido, pueden llegar a torturarle. Ese malestar puede referirse a hechos ocurridos meses incluso años atrás. Hay una memoria selectiva para los sucesos negativos.

No siempre se puede poner punto y final al sufrimiento del celoso, ni siquiera cuando la persona se da cuenta de absurdo de sus sospechas. Hay personas que se atormentan por la infidelidad mental de su pareja. Se dan cuenta que su pareja no les es infiel pero el motivo de sufrimiento son los posibles pensamientos, deseos o miradas de la pareja hacia otra personas. Al ser los pensamientos de la pareja inaccesibles, el celoso no puede comprobar sus temores.

La relación de pareja sufre un profundo deterioro. El celoso está más pendiente de comprobar las sospechas que de disfrutar de la relación o de hacer frente a los problemas de forma adecuada. La victima de esos celos se siente incómoda, irritada, y en algunas ocasiones, puede llegar a sentirse culpable, contagiándose del malestar de su pareja.

Los celos tienden a ser un sentimiento estable en la vida de una persona, del que resulta difícil desprenderse. Cuando una persona experimenta celos, siente un profundo malestar. La implicación en conductas de comprobación (llamadas de teléfono al trabajo, interrogatorios, control del correo o del teléfono, revisión de la ropa…) se utilizan para reducir ese malestar. Al sentirse aliviado transitoriamente, esas conductas quedan instauradas en su repertorio. Al cabo del rato vuelve a aparecer ese malestar y se tiende a reproducir del nuevo ese proceso.